Al hablar de inclusión escolar se debe tener como principio básico que la educación es un derecho fundamental de cada niño, y es la base principal para el desarrollo tanto del individuo como de la sociedad.

Por eso es significativo garantizar con compromiso y responsabilidad por parte de la familia, comunidad educativa y la sociedad un proceso de inclusión que comprenda las necesidades de cada niño con equidad y eliminando todas las berreras que limiten el aprendizaje y la participación.

Estrategias planificación y organización para hacer del aula un espacio de inclusión

Los conceptos a incorporar en las escuelas en los que además del área pedagógica tenga una mayor importancia, el comportamiento y la interacción social hacen de este un camino largo por recorrer.

Cada paso que se es similar a cada elemento a mover por un cerrajero para lograr abrir la cerradura hacia ese espacio de inclusión que es garantía de un desarrollo social en todos los niveles.

Una escuela para lograr cabalmente con el derecho a la educación debe principalmente:

  • Sin importar las distintas características, proporcionar la posibilidad de que todos los niños aprendan.
  • Tener un contenido que se adapte a las variadas necesidades.
  • Contar con todo los apoyos necesarios para cada alumno.
  • Poder contar con maestros que se mantengan actualizados y con una formación constante.
  • Entender como principio que la enseñanza es un proceso de construcción dentro de cada alumno que se enriquece con la vinculación con las demás personas.
  • Eliminar las trabas burocráticas que entorpezcan el acceso a la educación.

Modificar el ambiente y no al individuo

La percepción de la diversidad como una parte más de la realidad humana es la base de una educación inclusiva donde se busca el bienestar de cada uno de sus estudiantes que interactúen entre ellos y a formación en espacios que ofrezcan esas características pueden lograr ser protagonistas de la transformación social.

Fomentar la interacción entre todos y la atención de cada necesidad individual sin etiquetar y fortaleciendo el avance de cada alumno como una posibilidad tangible se puede lograr con algunos de los siguientes tips.

1.- Conocer a cada alumno

Este primer paso es para conocer las necesidades de cada individuo, saber y entender individualmente el contexto, dificultades y fortalezas son datos claves para la creación de espacios adecuados en dirección a la inclusión.

2.- Creer y transmitir

Las diferencias como parte del enriquecimiento y fortalecimiento del entorno en el aula es la clave. Pero creer verdaderamente en esto y transmitir las características positivas de las diferencias encauzan a los estudiantes a entender que no hay nada de malo en ello y lograr el mayor provecho posible.

3.- Metodologías activas y actores principales

Promover la participación de los estudiantes, la colaboración y el pensamiento crítico los convierte en protagonistas de un aprendizaje propio. La creación de salas inclusivas es importante para escuchar las opiniones con respecto a las actividades que les gustaría que se hicieran en clases.

4.- La comunicación

Una comunicación constante y efectiva es necesaria para interactuar de manera directa y entender más sobre las necesidades, opiniones, preocupaciones, debe crearse los espacios que permitan el diálogo.

5.- Metas alcanzables

El aprendizaje debe constituir un desafío, ciertamente, pero uno realizable, debe pensarse en objetivos que puedan lograr cada uno de los estudiantes de manera que realmente logren comprender y alcanzar las metas exigidas.

6.- Familias

Un componente fundamental cuando se quiere conocer a un estudiante es también conocer a su familia, es fundamental crear relaciones de confianza con ellos y un recurso valioso en el aula inclusiva.